Llegamos en el tren veloz desde Frankfurt y el hostel estaba bueno. Comimos una rosquilla, que ni Homero pudo soñar, era una explosión de sabor en la boca.
La bicicleta; es el medio de transporte obligado. Nos dijeron que no vayamos ni al museo del sexo, ni al de la marihuana, pero ninguno tiró la data de que no vayamos al bar de hielo, así que ahí fuimos...
Un papelón, y encima no se podía sacar fotos. Pero bueno, no le digas a un argentino que no puede algo, por que va y lo hace (Ornella tuvo miedo).
VOLVEREMOS!
1 comentario:
hola hermano te sigo por tu gran paseo me alegra que esten rebien aca con el oscar te recordamos siempre
nos hicimos una juntadita por el bicentenario!!! en memoria te tuvimos ahi!!!
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