Llegamos en el primera clase del Thalys, navegando por Internet, viendo paisajes increíbles y comiendo croissants de cortesía con mate a más de 300km/h.
Bueno, tal y como dicen, los tipos son elegantes. No hay mina que no esté producida o por lo menos con un detalle sobresaliente. No existe el entrecasa.
La ciudad, tal y como la vemos en las fotos y películas es bella. Pero además, tiene rincones para encontrarse con esos lugares que uno fantasea, pero que creemos que no existen. La cuestión es que existen. Por citar uno al azar, cito a Le Cirano: un barcito de 34 metros cuadrados, pero le alcanza y sobra para tener más onda que todo San Telmo, Palermogólico y Alem de mardelplata. La mejor sangría del mundo, y unas tostadas con queso ementhal, hongos, tomates confitados y todo ese ballet. No tiene menos de 80 años el lugar, siempre tiene gente, pero nunca está lleno. En pocas palabras, ideal.
La Torre Eiffel (turg ifel) es el cliché que no cansa: La ves y se te caen las medias. Es muy sorpresiva, por que te puede aparecer en varios lugares de la ciudad, pero tenerla enfrente te cierra la glotis. Encima que tenga un siglo y cuarto, llama a la reflexión de: Eiffel, vos te la tomaste toda no? Pedazo de hijo de puuuuuu ! Encima se hizo un cuartito en la cúspide.
Arco del triunfo… la que sabemos todo. El imperio napoleónico en su esplendor: mandó el mensaje de texto: Pongan los fideos que llego en 5 y le levantaron el arquito. Tremendo chiche, pero subirlo es un dolor de muelas…
La gente: capítulo aparte. Hay parisinos copados, pero hay que revolver para encontrarlos.
Caímos en casa de Matías (8), que nos hizo sentir como en casa (o mejor aún), nos llevó a Versalles y nos cocinó como para no extrañar nada. La cama era un lujo y el barrio lo mejor de todo París. Encima nos pusimos al día con Intrusos y la canosa.
Allá por el Montmartre,
rincón sentimental,
yo siento que el recuerdo
me clava su puñal.
Y lo bien citado que está el tango Ancláo en Paris. Montmartre es el lugar a descubrir. En realidad es bastante turístico, pero tuvimos la suerte de conocerlo una tardecita de poca gente. Por dios! Lo que fue ese pato confitado y salmón relleno con terrina de no me acuerdo que mierda! Otra explosíon de sabor en la boca. Copa de vino Saint Emilión (Malbec, te bancamos a muerte y nunca te vamos a olvidar) y una sopa de cebollas que no quieran saber. El detalle de esto, es que no fue para nada caro, muy por el contrario, comer tremenda exquisités, nos costó lo mismo que comer bien allá.
ACLARACIÓN: Los martes, los museos de la ciudad de París cierran.
Por lo tanto, no vamos a hacer una narración ni de Louvre ni el Pompidou. Como tampoco estamos dispuestos en caer en otro museo, a no ser que nos busque a nosotros (como el de Van Gogh en Holanda), no podemos dar parte cultural.
Al metro lo bancamos a muerte! Te deja a dos cuadras de todos lados, y llega en menos de 4 minutos. Lo mejor de todo, que un compatriota que cito en el presente texto, pero que no lo vamos a nombrar nuevamente, nos dio la luz verde para colarnos y bue…
Tengo muchas ganas de tipear por sobre los autos que estoy viendo, pero se que los lectores optarían por la revista Corsa o escuchar a Ruben Daray en A todo motor. Pero
para poner en una idea de lo que esto, la cupé Laguna que al parecer , acá es un auto normalito, del montón….es un plato volador.
Ah, el clima una mierda, frío y lluvia. Pero no me importa, traje campera de nieve.
La arquitectura es como ir siempre por Avenida Alvear y no doblar nunca.
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