Llegamos, sin contratiempos.
Estamos parando en hostel 11 puntos a 50 metros de la estaciòn del metro. Es como parar en el Sheratón de Retiro, pero la plaza de los ingleses, en lugar de estar lleno de pungas y de mugre, hay un estacionamiento de taxis (el más choto es un Mercedes 4 ojos) y un lugar donde alquilan bicis.
Mucho cansancio, pero caminamos algo por el lugar, y también fuimos hasta la costanera, muy pintoresco también. Los edificios o son de estilo, o tienen 50 pisos el más petiso.
Volvimos en tranvía, que es como el de Puerto Madero, pero con sentido.
En el quiosco hay latas de Jack Daniels y Bacardi pero con Coca-Cola.
Todo es cómodo, hasta el pidemonedas de la estación de trenes, que cuando le dijimos que no teníamos cambio, nos dijo: No hay problema, no te preocupes. Casi nos termina dando el a nosotros.
Ah! Mi padre nunca me avisó que tenía un curro en Europa...
Lindo Frankfurt, Alemania. Volveremos! (tampoco nos queda otra)
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