Nos despedimos de María y Oscar y encaramos para San Juan. No sabíamos hasta donde nos íbamos a quedar, pero nos batieron que Ullum era una buena opción.
La ruta 40 no es la mejor opción como para viajar a las 3 de la tarde en pleno Cuyo, donde el sol duele y no hay aire acondicionado que aguante.
Al llegar a Ullum , sabíamos que la opción era acertada. Camping para nosotros dos solos,en la costa del lago, compra de hielo y sidra para la ocasión y chapusón en el lago. Teníamos todo listo para la mesa fría de 31 a la noche: Sanguchitos de atún (La Campagnola, por supuesto) con tomate y cebolla en pan casero del lugar. A las 19 45, curuchet ya había participado, comenzamos a fernetear. Llamados de rigor y la doble luna llena, que no aparecía desde 1990 (así dijeron).
Así vale la pena.
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